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Hablemos del Target (II)
Existen otras desventajas, pero no se mencionan por ser de menor importancia y sencillamente remediables con un poco de ingenio.
Por lo expuesto, el target es la solución a la mayoría de estos inconvenientes. Es ideal para el trabajo apartado del entrenador. Con un buen acostumbramiento a este instrumento, el animal podrá percibir con claridad la intención de su guía.
El primer paso consiste en escoger el elemento que se utilizará como blanco para habituar al perro a tocarlo y una orden para que ejecute la acción. Lo mejor es una varilla de cualquier material: madera, pvc, plástico o metal. Puede ser extensible o no, esta característica la define la comodidad de cada persona. Los elementos pequeños están indicados para labores cercanas. Los únicos aspectos a tener en cuenta son: que tenga punta roma o protegida por material blando para evitar heridas tanto del can como del instructor y que no sea excesivamente larga que resulte incómoda para trabajar.
Ahora bien, elegido el elemento de trabajo lo que sigue es la habituación a tocar su punta. La operación requiere de un cuidado especial en sus comienzos, pues el blandir un palo o fusta delante de un perro o un caballo puede asustarlos y complicar, sino arruinar toda la operación.
Lo recomendable es tomar el objeto con el puño cerca de uno de sus extremos y aprisionarlo con el brazo pegado al cuerpo como si se tratara de una fusta de jockey. Se aproximará la mano que aprisiona el target al animal y su natural curiosidad hará el resto. Cada vez que toque la punta, click y premio. Ayuda mucho en el comienzo, impregnar uno de los extremos con algún olor atractivo. Esto no se considera soborno; sino sólo una pequeña ayuda. A medida que vaya progresando, se deslizará el palo a través de la mano hasta que quede totalmente descubierto. Para el establecimiento del comando, se emplea igual procedimiento que para cualquier otro comportamiento. Por término medio, entre diez y cuarenta repeticiones bastan para que el perro o caballo aprendan que deben tocar la vara a la orden.
Una vez establecida la orden, lo que sigue es colocar cualquier objeto en el suelo; puede ser un juguete, una pelota, un trozo de trapo, etc. Se toca con el extremo del target la pieza escogida y se da la orden de tocar. Lo que puede ocurrir es que el perro no comprenda inicialmente lo que debe hacer y vaya a tomar contacto con el blanco. La solución es la misma de siempre: paciencia. Tarde o temprano ejecutará la acción correctamente y esto dará la llave para comenzar a alejarse paulatinamente del objetivo y señalarlo con el blanco a distancia.
Superado el primer obstáculo, el de tocar el primer objeto, es recomendable aumentar progresivamente la cantidad de artefactos o sitios que debe alcanzar. Así incrementará la dificultad y ya no habrá retorno. El target estará irremediablemente fijado en su mente y no existirá impedimento alguno para enseñar cualquier comportamiento alejado de la mascota. Desde saltar una valla a instruir en búsqueda y rescate pasando por complicados recorridos en pruebas deportivas.
Como comentario final, baste decir que es aconsejable introducir una palabra para marcar aquellos movimientos que no sean correctos; prescindiendo del “NO”, cualquier otra es aceptable.
Carlos S. Osácar de Urquiza http://personales.ciudad.com.ar/clickerargentina
Fuentes: Gary Wilkes
Alexandra Kurland
PYSETA