![]()
Hablemos
del Target
A menudo, la complejidad de los ejercicios requiere de
la utilización de técnicas que posibiliten la enseñanza en forma precisa
y en el menor tiempo
posible. El moldeado es un aliado poderoso a la hora de instruir a nuestro
animal; pero ¿qué hacer cuando esto no alcanza?
Hace unos años,
mientras miraba un documental sobre conservación de jirafas en Africa Oriental,
vi que una de ellas entraba a una manga* para ser asistida por un veterinario.
El profesional revisó minuciosamente sus patas, tórax, cuello y cabeza; no
contento con ello le extrajo una muestra de sangre y acto seguido la vacunó. Yo
no podía dar crédito a lo que veía. El haber trabajado en un Zoo durante
algunos años me hacía conocer el proverbial temor de las Jirafas a cualquier
forma móvil y este buen señor, no solamente la tocaba sino que también ¡la
inyectaba!. Observando con más detenimiento me percaté que uno de sus acompañantes
portaba una larga vara con una especie de flotador en su extremo y que el
cuellilargo animal lo seguía mansamente hacia donde éste se moviera.
¡Tenía que averiguar
de qué se trataba el asunto del “palo y el flotador”!
Aprendí que eso era un
“target” y desde entonces se
convirtió en una gran ayuda cada vez que entreno a un nuevo animal. Lógicamente,
al no adiestrar jirafas no utilizo un palo tan largo ni un flotador tan grande
pero en su lugar empleo un pequeño círculo de plástico rojo o una gran boya
de pesca; según instruya perros o caballos, respectivamente.
Y ese “target” ¿cómo
funciona? Fácil, se enseña primero al animal a tocar un objeto con el hocico,y
después a seguirlo.
En mi artículo: “Mi
perro me enseña a usar el clicker”, detallo la imposibilidad real de
nuestras mascotas de saber a priori las intenciones de su amo a la hora de enseñarles
un nuevo ejercicio. Esta dificultad hace
imposible instruir rápida y simplemente cualquier conducta que
requiera de un esfuerzo “intelectual” considerable por parte del can.
Claro está, que siempre nos queda la alternativa de poner la traílla y hacer
pasar al perro por todo el recorrido que queramos imponer o, acalambrar nuestras
manos y brazos para dirigirlo en la dirección deseada. Después de incontables
repeticiones y semanas de adiestramiento, la pobre bestia tal vez comprenda que
lo que hemos estado tratando de que asimile
es a caminar junto a nosotros, o saltar una valla o recoger las llaves del automóvil.
Vaya a uno a saber que pueda interpretar.
Pero amigos míos,
nosotros no hacemos eso. Nos armamos de paciencia y echamos mano de la técnica
a nuestro alcance.
Los norteamericanos
utilizan la palabra “target” (del inglés = blanco, diana, objetivo) y
“bridge” (= puente) para nombrar un sub-sistema dentro del
adiestramiento con el clicker. Éste se basa, como lo mencioné
anteriormente, en enseñar al animal a seguir un objeto de cualquier naturaleza
y adicionar una palabra para identificar la orden mediante la cual deberá
ejecutar el contacto con el “target”. Habitualmente se usa la palma de la
mano, el puño cerrado o, una pequeña boya o flotador. Yo enseño a seguir un círculo
de plástico rojo de unos siete cm de diámetro (al que fijo a la pierna
mediante una correa con belcro) cuando enseño a caminar junto a mí.. De esta
manera, puedo llevar al perro hacia donde quiera sin necesidad de dar tirones de
correa ni gritar hasta quedarme sin voz.
Ocurre que el
“target” enfoca la atención del animal y el “bridge” (estímulo
condicionado, la orden) funciona como un puente intermedio. Muestro el blanco y
digo “toca”, “aquí”; como siempre la palabra elegida queda a criterio
del adiestrador.
Un perro que solamente
está enfocado en el alimento, difícilmente tenga ganas de aprender. Esta
metodología elimina el ensayo y error tan común en la sesiones de
adiestramiento. Se ahorra tiempo y esfuerzo, pues le estamos dando a nuestra
querida mascota una muestra clara de lo queremos que haga. Una vez que aprenda a
tomar contacto con el blanco, lo hará siempre. De eso no tengan dudas. He visto
a perros hacer verdaderas proezas físicas por llegar a tocarlo. Si no lo creen,
piensen en las veces que inconscientemente usan el “target” en sus vidas.
Palmeamos nuestra pierna para llamar a un cachorro; en la carretera, seguimos al
auto que marcha delante de nosotros y con ello sabemos que estamos centrados en
el carril; los regimientos marchan detrás de su estandarte, etc.
Para terminar, estoy
adiestrando una paloma como parte de mi investigación en la técnica del
clicker, entre las cosas que le he enseñado está la de tomar contacto con
“el pequeño circulo de plástico rojo”. Hace unos días uno de mis hijos
fue a alimentarla y accidentalmente escapó. Al intentar atraparla, salió
volando por la ventana con rumbo desconocido. Mi niño vino corriendo y me avisó
de lo ocurrido, tomé el “target”, salí a la calle y comencé a gritar
“aquí”. Podía sentir las miradas de los vecinos e imaginado sus
comentarios. Hoy nuestro alado escapista duerme en su jaula mientras concluyo
este artículo.
* Manga:
Pasillo estrecho de madera usado para conducir el ganado
Carlos S. Osácar de
Urquiza
Fuentes: Karen PrYor
Melissa Alexander
PYSETA
Los artículos se publican con previa autorización del editor o autor.
Prohibida su reproducción total o parcial.
copyright © 1999 . www.miperroovejeroaleman.com
Reservados todos los derechos.