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Historias para contar...
sobre ovejeros alemanes
- Perro salva a niño en medio de maremoto
(Tal vez no haya sido un ovejero pero merece contarse)
Associated Press
CHINNAKALAPET, India - "¡Escapa!", gritó el esposo desde el techo después de haber divisado las inmensas olas.
La orden fue simple, pero le presentó a Sanguita un dilema: ella tenía tres hijos, pero sólo dos brazos.
Agarró a los dos más pequeños y comenzó a correr, pensando que el mayor _Dinakaran, de 7 años_ tenía más probabilidades de evitar las inmensas olas que se dirigían hacia su casa.
Pero Dinakaran no la siguió. Se fue al lugar más seguro que conocía, una pequeña cabaña de la familia ubicada a sólo 40 metros de la costa.
Sanguita pensó que nunca más lo vería. Pero el perro de la familia observó lo que el niño hizo.
Mientras el agua llegaba a los talones de Sanguita cuando subía la montaña, el perro llamado Selvakumar se sumergió en la cabaña para buscar a Dinakaran.
El canino, con empujones, ladridos y mordiscos, llevó al niño hacia arriba de la colina.
Sanguita, que al igual que muchos otros indios sólo un nombre, no tenía idea de la tragedia que estaba teniendo lugar abajo. Luego que cruzó la avenida principal y se sintió segura, comenzó a gritar en medio de llantos, pensando que había perdido a su hijo mayor.
"Otros me dijeron que la pared de mi casa se cayó. Pensé: 'Es seguro que mi hijo ha muerto'", expresó la mujer de 24 años.
Selvakumar se parece bastante a los otros perros del vecindario. Casi no ladra y deja que los tres niños se trepen en su lomo, agitando su cola sin protestar. Por las noches duerme en la casa y la mayoría de los días escolta a Dinakaran en su camino al colegio y luego juega con los otros dos nenes.
La familia de Sanguita siempre ha vivido junto a la costa, al norte de Pondicherry, una ex colonia francesa.
En la mañana del 26 de diciembre, el esposo de Sanguita había regresado de pescar con un bote lleno de pescados.
Desde su casa, no podían ver el océano porque al frente había un centro comunitario de dos pisos. Entonces, cuando escucharon un ruido extraño desde el océano, el marido fue a investigar.
Al ver las olas, corrió hacia el techo del centro comunitario y le gritó a Sanguita que huyera. Fue en ese momento que la mujer tuvo que tomar una decisión desesperante.
"El es más grande que los otros dos. Sabía que podría correr, entonces agarré a los otros dos", explicó Sanguita.
Dinakaran dice que el perro salvó su vida.
"Ese perro me agarró del cuello de mi camisa", manifestó el niño en la Universidad de Pondicherry, donde la familia espera que la ayuden. "Me sacó", dijo.
Su madre, en tanto, expresó que "ese perro es mi Dios"
Hacia pocos años que habia empezado con este raye increible de competir, pero le habia picado fuerte.Como casi siempre ocurre, de entrada fueron mas las decepciones que las que le toco chapear.Y como hicimos muchos, cambio varias veces al mejor amigo.Sobrellevaba todavia con dolor, la pena que causa transitar esa etapa en que algunos perreros comienzan, tal vez sin darse cuenta, a querer mas el exito que el perro.
Buscaba en cada cachorro que compro, la felicidad de una copa en el podio que nunca llegaba.
Era seguidor y se mandaba a todas.Una noche de invierno, en el hotelito en que aguardaba ansioso la competencia del dia siguiente, se fue durmiendo mientras contemplaba los hermosos ojos oscuros de su perro de turno.Segun el tipo le confió a un amigo, fue en ese momento que el perro le habló.Juró que le dijo:
Desde la punta de este cordón de cuero y cadena,
buscas a través mío la chapa que la vida te negó,
por eso en cada revoleo te amargás y siento pena pensando
que a la vuelta puede esperarme el adiós.
Nohay cosa que yo no diera por seguir a tu lado.
Por creer que es de ida y vuelta lo del amigo fiel.
Que nos bancamos juntos aunque ya este cantado,
que yo no soy aulese y que vos no sos Gardel.
Al dia siguiente el perro no ganó y el tipo no lo presentó mas.Era un buen perro y no tenis ningun mambo, pero no volvió a aparecer.Al tipo le tiraba la pista y siguió presentando otros perros, pero a ese no.
Los que conocieron de cerca al personaje del cuento,dicen que durante mucho tiempo vivió con él un perro muy lindo, de ojos oscuros y expresivos, al que no presentaba. Dicen que al volver a casa le palmeaba el lomo y le decia sonriendo: como andas Gardel?
Dicen que ése fue su perro aunque tenia otros buenos, y que una pena inmensa se quedó en su alma cuando, ya muy viejo, los ojos oscuros le ayudó a cerrar.
El tipo grande, pasó mucho tiempo, ya las competencias quedaron atrás. Hoy son unas fotos que guarda apiladas con unos trofeos que no brillaban más.
Que al final sirvieron para comprobarle que nada cambiaban, que él seguía igual.Tambien guarda el recuerdo de una noche de invierno y sigue creyendo que no lo soñó.
A veces, qandando en la casa, se va hacia una punta donde hay arbolitos plantados por él.Hay quien asugura que allí, todavía, le dice bajito; comó andas Gardel?
Un humilde homeje para a quellos perros que no nos quedamos
Roberto Bogetti
POA
CARTA DE UN PERRO DE RESCATE A SU GUíA
Ahora
eres mi Guía y solo te pido que seamos un buen equipo, has decidido
convertirme en un perro de Rescate y me siento agradecido por tu
determinación y tu confianza. Existirá entre ambos un secreto y un pacto
que jamás será quebrado. Quiero responder a ese ideal perro que tanto soñaste,
pero depende de ti, seré el reflejo de tu modo de educarme y de tratarme.
Ayúdame a no defraudarte. Estoy seguro de que me enseñaras con mucho
amor y mucha dedicación. Desconozco los detalles que pueden irritarte y
deseo complacerte en todo, deseo que te sientas orgulloso de mi cuando me
veas en un operatividad, en los escombros en superficies etc...
Aprende
a leer mis actos y comprenderás que todo tiene un significado, el hombre
se manifiesta a través del lenguaje , nosotros a través de nuestros
actos.
Durante
varios años seremos un equipo, creceremos juntos compartiremos muchísimas
cosas.
El día que deje de ser operativo, porque ya estaré viejo no dejes de empezar a entrenar a otro cachorro, que seguro vas a estar orgulloso como lo serás de mi. Ahora bien no pensemos en ese día vamos a trabajar que hay muchas vidas por salvar.....
Autor canino
ACECC ARGENTINA
Una historia para reflexionar...
Yo no creo haber hecho nada malo esta mañana...
Me
parecieron todos muy nerviosos. Iban y venían por los pasillos,
esquivándose unos a otros. Ella le gritaba a la madre de él, y los
dos niños, con las manos llenas de cosas, entraban en el dormitorio de
los padres, que yo tengo prohibido. La pequeña (la más amiga mía) chocó
contra mí dos o tres veces. Yo le buscaba los ojos, porque es la mejor
manera que tengo de entenderlos: los ojos y las manos. El resto de su
cuerpo ellos lo saben dominar y, si se lo proponen,
pueden engañarte y engañarse entre sí; pero las manos y los ojos, no.
Sin embargo, esta mañana mi pequeña no me quería mirar. Sólo después
de ir detrás de ella mucho tiempo, en aquel vaivén desacostrumbado, me
dijo: "Drake, no me pongas nerviosa. ¨No ves que nos vamos de
veraneo, y están los equipajes sin hacer?" Pero no me tocó ni me
miró.
Yo, para no molestar, me fui a mi rincón, me eché encima de mi manta y
me hice el dormido. También a mí me ilusionaba el viaje. Les había
oído hablar días y días del mar y de la montaña. No sabía con certeza
qué habían elegido; pero comprendo que, en las vacaciones (y más en éstas
que son más largas que las otras dos) mi pequeña podrá estar todo el día
conmigo. Y lo pasaremos muy bien, estemos donde estemos, siempre que sea
juntos... Tardaron tres horas en iniciar la marcha. Fueron
bajando las maletas al coche, los paquetes, la comida (que olía a gloria)
y los envoltorios del último momento. Yo necesitaba correr de arriba
abajo por la escalera, pero me aguanté. Cuando fueron a cerrar la puerta,
eché de menos mi manta. Entré en su busca; me senté sobre ella; pero él
me llamó muy enfadado -Drake, venga!, y no tuve más remedio que
seguirlo. Mientras bajaba, caí en la cuenta de que, en el lugar al que fuéramos,
habría otra manta. Ellos siempre tienen razón.
Los tres mayores, mi pequeña, su hermano y yo... Era difícil caber en aquel coche, tan cargado de bultos; pero estábamos bien, tan apretados todos. Yo me acurruqué en la parte de atrás, bajo los pies de los niños. La madre de él se sentó en un extremo, que suele ser su sitio, y todavía no se le habían olvidado las voces de ella, porque no decía nada; sólo miraba las calles y la luz, que era muy fuerte, a través del cristal... Los niños se peleaban con cualquier pretexto esta mañana; seguían muy nerviosos. Yo sufrí sus patadas con tranquilidad, porque sabía que no iban a durar y porque era el principio de las vacaciones. Cuando, de pronto, el niño le dió un coscorrón a mi pequeña, yo le lamí en cambio las piernas con cariño; pero ella me dió un manotazo, como si la culpa hubiera sido mía. La miré para ver si sus ojos me decían lo contrario. Ella, mi pequeña quiero decir, no me miraba.
Fue cuando ya habíamos perdido de vista la ciudad. Él se echó a un lado y paró el coche. Los de delante daban voces los dos; no sé si porque discutían o por qué. La madre de él no decía nada; ya antes había empezado a decir algo, y el la cortó con muy malos modales. Tampoco los niños decían nada... Él, bajó del coche y cerró de un portazo; le dió la vuelta; abrió la puerta del lado de los niños, y me agarró por el collar. Yo no entendí. Quizá quería que hiciese pis, pero yo lo había hecho en un árbol mientras cargaban y disponían los bultos. Me resistí un poco, y él, con mucha irritación y voces, tiró de mí. Me hizo daño en el cuello. Me bajó del coche. Empujó con violencia la puerta, y volvió a sentarse al volante. Oí el ruido del motor. Alcé las manos hacia la ventanilla; me apoyé en el cristal. Detrás de él vi la cara de mi pequeña con los ojos muy redondos; le temblaban los labios... Arrancó el coche, y yo caí de bruces. Corrí tras él, porque no se daban cuenta de que yo no estaba dentro; pero aceleró tanto que tuve que detenerme cuando ya el corazón se me salía por la boca... Me aparté, porque otro coche, en dirección contraria casi me arrolla, Me eché a un lado, a esperar y a mirar, porque estoy seguro de que volverán por mi... Tanto miraba en la dirección de los desaparecidos que me distraje, y un coche negro no pudo evitar atropellarme... No ha sido mucho: un golpe seco que me tiró a la cuneta... Aquí estoy. No me puedo mover. Primero, porque espero que vuelvan a este mismo sitio en el que me dejaron; segundo, porque no consigo menear esta pata. Quizá el golpe del coche negro aquel no fue tan poca cosa como creí... Me duele la pata hasta cuando me lamo. Me duele todo... Pronto vendrá mi pequeña y me acariciará y me mirará a los ojos. Los ojos y las manos de mi pequeña nunca serán capaces de engañarme. Aqui estaré... Si tuviese siquiera un poco de agua: hace tanto calor y tengo tanto sueño... No me puedo dormir. Tengo que estar despierto cuando lleguen... Me siento más solo que nadie en este mundo... Aquí estaré hasta que me recojan. Ojalá vengan pronto.
Homenaje a Chonino (2 de Junio Día Del Perro)
Perro ovejero alemán nacido el 4 de Abril de 1975, ingresó a la Policía Federal Argentina el 15 de diciembre de 1977 tras demostrar aptitudes psicofísicas necesarias para ser un perro de policía.
Cumplió con éxito y obediencia todas las funciones asignadas mostrando siempre predisposición , mansedumbre y respeto.
el día 2 de Junio de 1983, en el horario de 18: 00 a 24.00 se asignó a los suboficiales Luis Silbert y Jorge Lani, patrullar los límites de la Av. General Paz correspondiente a la jurisdicción de la comisaría 45va. , guiando el primero de los nombrados al querido Chonino, mientras que el segundo operaba como apoyo de comunicación.
Siendo alrededor de las 20,00 hs. ante la oscuridad reinante y una copiosa lluvia mientras patrullaban la zona, al llegar a la intersección de la Av. Gral. Paz y Lastra observan que dos hombres forcejeaban en forma sospechosa las puertas de los coches allí estacionados, por lo que se intenta identificarlos, extrayendo en ese momento los delincuentes , en forma sorpresiva y traicionera, armas de fuego disparando instantáneamente contra los uniformados. CHONINO por instinto propio y sin perder el tiempo al ver agredido a su guía se lanza al ataque contra uno de los malvivientes logrando desarmarlo, mientras el tiroteo entre Policías y ladrones continuaba, transformándose en una triste sinfonía de disparos, ladridos y lluvia de sangre, el Agente Lani recibe graves impactos de bala, muriendo días después en el Hospital Policial.
El delincuente restante, con disparos a quemarropa, termina con la vida de CHONINO, quien compenetrado en la reducción de su compinche, recibiendo este noble perro un disparo en el corazón.
Ambos asaltantes escapan heridos pero CHONINO muere tras arrastrarse junto a su guía, portando entre sus fauces un trozo de bolsillo que contenía en su interior los documentos de identidad del forajido, lo que permitió al personal policial que acudió en apoyo una pronta identificación, que culmino con la detención de estos en pocos días, cumplimiento hoy una condena de ejecución perpetua.
Hoy el esqueleto de CHONINO se encuentra en el museo del Circulo de la Policía Federal Argentina, sito en la calle San Martín 353 de La Capital Federal de Argentina, junto a otro celebre perro de nombre Mono, ovejero Belga que sirvió en la lucha contra el crimen durante la década del 40.
Esta es la historia de un noble perro de la Policía Federal Argentina que murió al servicio de la seguridad de los hombres, un perro que habiendo sido patrimonio del estado perteneció a todos nosotros y por nosotros DIO SU VIDA .
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Se fue un
espectacular perro al que la Especialidad de Búsqueda y Rescate le debe
mucho. Claro, el perro de uno siempre es el mejor de todos, pero Bruno fue
corresponsable del desarrollo de una buena parte de los conocimientos y
las habilidades que han beneficiado a unos y a otros en tantos lugares;
Ahmed y Simón, sus antecesores, tuvieron el honroso y duro trabajo de
apoyarme en el principio, pero con Bruno alcancé la madurez como Guía
K-SAR que de varias formas han sido aprovechadas en una docena
de países. Ale, el cuarto y el actual, es el mejor de la serie porque
es un excelente animal pero también porque le tocó un Guía que ahora
sabe mucho más, que tiene más experiencia gracias a los anteriores.
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LUPO,
raza ovejero alemán nacido el 15-11-1988 en la Spezia, Italia, preparado en el
grupo Unita Cinofila Val di Magra Croce Rossa Italiana la Spezia Italia, y en la
U.C.I.S. (unita cinofile italiane da socorro) Carnet Nº. 129, y socio de
E.N.C.I (Ente nazionale cinofilia italiana) Carnet Nº. 75.603, en el 1991
participo del primer congreso nacional de unidad de socorro italiana en Livorno
Toscana.
Se podía observar que era un perro con características especiales que para el
trabajo no era, Lupo estuvo presente en varias búsquedas de personas en un
juego como muchas de sus características lo demostraban superficie, en una de
las tantas que participo en Italia.
Fue capáz de seguir
el rastro de un desaparecido en los alpes de Italia en la provincia de Parma por
cinco días ubicándolo sin vida en un barranco a mas o menos 5000 m. de su
casa, la intervención del grupo la pidió el comando de Carabinieri de la región
toscana. Estuvo presente en el terremoto de Augusta Siracusa, Italia, en búsqueda
de personas bajo escombros y por fin en el derrumbe del edificio por el atentado
de la mutual AMIA en la Capital Federal, Argentina, rescatando a tres personas a
las primeras horas de operatividad, después señalando donde se ubicaban las
personas fallecidas, dando su colaboración por los primeros tres días de
socorro. Lupo falleció en 1998 después de 10 largos años de su trayectoria
como voluntario rescatista. Hoy lo recuerdan las personas que salvo, lo recuerda
como nunca el representante de los familiares de la AMIA, Sr. Sergio Burstein
integrante del grupo familiares y amigos de las victimas del atentado a la
AMIA en su amplia colaboración.
Muchas gracias Lupo por lo que hiciste, por la comunidad por solo ser un
voluntario porque lo único
Gracias
Lupo por la entrega diaria, por la valentía incondicional, por la astucia y
desempeño.
Siempre te recordaremos y te llevaremos en un espacio de nuestros corazones.

EN EMOTIVA CEREMONIA DESPIDEN A BRILLANTE PERRA POLICIAL
Lealtad, astucia, valentía y coraje, son algunas de las cualidades que caracterizaron a esta pastor alemán. Tras innumerables rondas, patrullajes y servicios en eventos y espectáculos de carácter masivo, como el Festival de Viña del Mar, emprendió camino hacia un merecido descanso.
“Dame un pan amo mío, y yo te daré toda mi lealtad; si sabes del dolor de la vida y tu corazón sangra silencioso, yo me acercaré humildemente a ti, y como no sé hablar, moveré mi cola y lameré tus manos extendidas al desaliento. Vive seguro de tu heredad, de tu casa, de tu rancho lejano en la montaña, porque han de matarme primero, antes de permitir que nadie coja lo tuyo. Llévame contigo de caza, a la mina, a tu trabajo o a la guerra, y pondré mi fuerza, mi astucia, mi valor y mi vida, para servirte hasta el fin, y si mañana mueres en el desierto o en el servicio policial, lloraré a tu lado hasta morir también”.
Estas palabras, extraídas de la “Plegaria del Perro”, sentida epístola que Carabineros de Chile dedica a sus canes cada vez que el Conjunto de Presentación del Curso Adiestramiento de Perros Policiales actúa ante un público expectante y heterogéneo, sin lugar a dudas repicó con singular fuerza en la Tenencia “Quinta Vergara”, Viña del Mar.
Tras diez años de servicios efectivos en la Institución, “Diwa”, una perra pastor alemán, se acogía a retiro dejando en la memoria innumerables patrullajes en beneficio de la comunidad.
Quiso ser esta unidad policial, ubicada en el epicentro del Festival Internacional de la Canción, el marco propicio para que, con honores de reglamento y sinceros aplausos de los asistentes a la ceremonia, colgara su capa verde de carabinas cruzadas y, en compañía de su guía, el Sargento 2° Óscar Vera González, confidente de largas caminatas, rondas preventivas, noches de vigía en el certamen viñamarino, en fin, emprendiera rumbo hacia el merecido descanso.
Atrás quedaron las vivencias del servicio; de la inquebrantable voluntad por permanecer “echada” en algún rincón de la “guardia”, atenta, expectante. O esperando su “rancho”, como retribución a la lealtad expresada en cada jornada.
“Diwa” se ha marchado, mas, sus ladridos seguirán retumbando en el patio del cuartel que le vio nacer al devenir policial. Otros ejemplares, con igual decisión y coraje, vendrán a ocupar su lugar. Mientras, las caricias de los niños y los recuerdos de la calle se confundirán en sus sueños, como sutil sentencia de que aún en la lejanía, y como cualquier carabinero, permanecerá siempre unida a la Institución...por siempre.
Continuará....
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